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Copas menstruales

¿Quién inventó la copa menstrual?

La copa menstrual es un objeto que nos permite ganar en comodidad y seguridad en los días de menstruación. Actualmente, son muchas las mujeres que quieren beneficiarse de esta comodidad y deciden comprar una copa menstrual, por lo que cada vez hay más chicas que la usan en sus días de sangrado.

En poco tiempo, este objeto ha ganado mucha popularidad, gracias a los enormes beneficios que tiene su uso. Aunque es un objeto con una función muy básica, no ha sido hasta ahora cuando se ha popularizado su uso de manera definitiva. No obstante, no es un producto nuevo, ni mucho menos. La copa menstrual tiene una historia curiosa, que te invitamos a conocer. Resulta útil hacer un recorrido sobre su trayectoria, pues a ella le tenemos que agradecer la comodidad y la higiene que nos proporciona.

¿Quién inventó la copa menstrual?

Seguro que la mayoría de nosotras conocemos este objeto desde hace poco, aunque resulta curioso saber que no es un objeto nuevo; más bien, existe desde hace un siglo.

Debido a que a lo largo de los años se han diseñado diferentes copas menstruales, son varias las personas a las que se le atribuye la invención de la copa menstrual. La primera de ellas fue L.J.Goddard, en la primera mitad del siglo XX (concretamente en el 1930). Dos años más tarde, Leona Chalmes patentó la segunda copa mundial y primera en EEUU. Posteriormente, se patentaron otras copas menstruales sin demasiado éxito.

Historia de la copa menstrual

Para iniciar la historia de este objeto, debemos remontarnos a finales del siglo XIX. Se estima que en el año 1867 ya existían objetos a los que se les atribuía funciones similares a las copas menstruales. No obstante, no fue hasta los años 30 cuando se presentó la primera copa menstrual como tal, fabricada de látex, y empezó a usarse. En un primer momento, pareció tener una muy buena aceptación. No obstante, algunos factores determinantes, como los materiales de fabricación y la connotación cultural que se le asignaba a los genitales y a la menstruación en si, hicieron que poco después dejara de fabricarse.

Las mujeres tuvimos que esperar hasta el año 1987 a que volvieran a fabricarse, una vez superados los problemas culturales respecto al tema de la menstruación y de su fabricación. Poco a poco, sus características fueron mejorándose. De esta manera, en el año 2000 se empezaron a fabricar las primeras copas de silicona, siendo reutilizable y estando disponible en dos tamaños.

La historia continúa en la actualidad

Actualmente, las copas menstruales han ido perfeccionándose, y lo siguen haciendo. Este perfeccionamiento nos permite encontrar la copa que mejor se adapte a nuestras características corporales; podemos elegir hasta 4 tamaños de copas y de diferentes formas, lo que nos garantiza una comodidad extra. Además, la creciente popularidad y demanda que este objeto está teniendo ha provocado la aparición de muchos diseños de copas; copas transparentes o de diferentes colores; para personas que realizan deporte y para mujeres con cérvix bajo, entre otros. No solo eso; su gran aceptación ha propiciado la aparición de todo un mundo de accesorios que permiten guardarla y limpiarla de una mejor manera; desde fundas, hasta productos para garantizar una buena esterilización tras cada periodo menstrual.

Las copas menstruales siguen teniendo una popularidad muy positiva, siendo muchas las mujeres que se abren a la experiencia de adquirir una para probarla. Y es que sus beneficios bien lo valen: Teniendo en cuenta la necesidad de conservar el medio ambiente, el uso de copas menstruales reduce considerablemente los deshechos de tampones, compresas y otros productos usados tradicionalmente para la menstruación, cuyos deshechos suponen un nivel de contaminación elevado para nuestro planeta y para nuestro cuerpo. Suponen unos objetos al alcance de cualquier persona, pues su precio es muy asequible. Su uso, además, evita el desembolso económico mensual de compresas y otros productos de usar y tirar que suelen llenar nuestro cajón del baño. Es verdaderamente útil, también, para aquellas personas que suelen sufrir algunas enfermedades vaginales, como candidiasis, hongos o infecciones. Por último (pero no menos importante), la comodidad que ofrecen marca la diferencia respecto a otros productos que, si bien pueden dar un resultado eficaz, suponen muy incómodos para muchas de las chicas que se ven obligadas a usarlos todos los meses.

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