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La menstruación en el pasado / Menstruación en la edad media

Aunque en la actualidad la menstruación es un tema que se va naturalizando, en la antigüedad era concebida totalmente diferente a los tiempos actuales. Y es que se le atribuían muchos significados que hoy en día resultan completamente obsoletos e incluso bastante ofensivos. No obstante, en épocas pasadas eran capaces de regir comportamientos y tenían sus consecuencias impuestas.

Hacer un recorrido sobre su concepción y sus características en el pasado puede darnos una idea de los avances que, poco a poco, se han ido produciendo en este tema. Aunque aún queda bastante por avanzar, nos hace entender que el camino recorrido no es, precisamente, corto; y que actualmente estamos a años luz de lo que antiguamente se consideraba.

Rememorando la historia: La menstruación en el pasado

La menstruación existe desde que existe la humanidad. Toda mujer en edad fértil ha tenido signos evidentes de menstruar; además, teniendo en cuenta que la menstruación es externa y llama la atención por la cantidad de sangre que se desprende, antiguamente resultaba muy difícil que pasara desapercibida, aunque muchas de las mujeres menstruantes quisieran esconderla. Y es que la concepción que antiguamente tenía una mujer que se encontrara en esos días no era muy positiva.

En épocas antiguas, la menstruación era motivo de aislamiento social. Cuando una mujer estaba menstruando, los hombres establecían distancia con ella debido a los temores que suscitaba este momento del ciclo. La sociedad creía firmemente que podían contraer enfermedades si estaban en contacto con mujeres menstruantes. No bastante con ello, muchos cazadores creían que, si se contagiaban, los animales olerían la debilidad y los atacarían.

También resultaba bastante frecuente creer que la mujer menstruante era una mujer impura; esto les llevaba a aislarla durante todos los días que durase el sangrado. También eran frecuentes los rituales sobre estas mujeres, como una manera de devolverles la pureza perdida y de hacerlas aptas para relacionarse con la sociedad.

Es curioso destacar, también, que aquellas mujeres que se quejaban de los dolores producidos por la menstruación debían ir al psiquiatra, pues existía la creencia de que iban en contra de la feminidad.

A pesar de estas concepciones tan negativas, también encontramos algunas que se atribuían a la menstruación en si efectos milagrosos. Pinilo el Viejo le atribuyó poderes a la sangre derramada en la menstruación; según él, era lo más poderoso que había existido nunca y podía usarse para mejorar problemas de salud, como la gota, la lepra, los dolores de cabeza, la epilepsia, las verrugas o las manchas de nacimiento. No obstante, la concepción de la mujer menstruante seguía siendo muy negativa; todos los poderes se atribuían al flujo ensangrentado que se derramaba.

El día a día de las mujeres con la menstruación en la antigüedad

Existe poca información que nos haga descubrir cómo vivían las mujeres de la antigüedad esos días en los que tenían la menstruación. Aunque se sabe que usaban almohadillas, esponjas, pieles y materiales del estilo con gran capacidad de absorción, no se conoce mucho más sobre ello. La historia cree que muchas mujeres no usaban nada, manchando su ropa durante todos los días que duraba el sangrado, pero se aislaban para que nadie pudiera evidenciar su problema. Y es que hasta finales del siglo XIX no aparecieron las primeras toallitas desechables, que en poco tiempo empezaron a fabricarse en masa debido a la demanda de muchas mujeres en edades fértiles. Se trataba de unas compresas que se sujetaban al cuerpo femenino mediante un cinturón. Este método permaneció hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando aparecieron las primeras toallitas con adhesivo y empezaron a comercializarse, convirtiéndose en productos presentes en cualquier hogar. Fue en este siglo cuando salieron los primeros tampones desechables, comercializados por la marca Tampax, presente actualmente en cualquier supermercado.

Hasta hace tan solo unos años aún existían creencias erróneas que, posiblemente, en aquellos años se creían ciertas y que nos pueden hacer entender más sobre cómo vivía una mujer con la menstruación. Algunas de ellas hacen referencia a la higiene de la mujer, pues se creía que mantener contacto con el agua era perjudicial para el proceso, por lo que las mujeres menstruantes pasaban días sin ducharse. También se creía que tomar bebidas frías podría alterar el ciclo biológico, y por ello las mujeres tenían restringidas bastantes tipos de bebidas en esos días.

Los avances de la ciencia trajeron las respuestas necesarias

No fue hasta el siglo XX cuando unos médicos descubrieron la razón científica por la que la mujer menstruaba. Gracias a ello, la menstruación empezó a asociarse a la edad fértil y es hoy pieza clave para programar o sospechar un posible embarazo.

De esta forma, se supo que el sangrado era un proceso natural del cuerpo femenino, adaptado a la supervivencia de la especie por medio de la gestación. Con la salida de estos conocimientos, se descartaban todos los significados impuros y supersticiosos que se le había otorgado durante toda la antigüedad a esta característica de la biología femenina. A pesar de ello, todavía hoy es fácil encontrar coletazos que corresponden a estas visiones.

La menstruación, signo de debilidad femenina

Durante muchos años, la menstruación ha sido un signo de debilidad femenina. La mujer menstruante era considerada débil e incluso enferma. Los coletazos de estas atribuciones llegaron hasta el siglo XX, y quedaron visibles en diferentes publicaciones.

Una de ellas apareció en el periódico New York Times, donde un artículo afirmaba que las mujeres menstruantes son emocionalmente inestables, por lo que no podían ejercer su derecho a voto si la fecha de las votaciones coincidía con los días de sangrado.

Otra de ellas era la creencia de que las mujeres menstruantes no podían realizar estudios superiores; para ello, el cerebro necesitaba hacer uso de toda la sangre corporal, y en días de menstruación, una parte de ella se desechaba por la zona íntima.

La menstruación en la actualidad

En la actualidad, la menstruación se ha normalizado en gran medida, aunque todavía queda camino por recorrer. Curiosamente, todavía se usan algunos de los conceptos que parecían estar erradicados para desprestigiar a la mujer y atribuirle ciertos signos de debilidad e incluso de labilidad emocional. Por suerte, los conocimientos de la ciencia desmienten estas ideas, y ofrecen una visión natural y normal del cuerpo femenino, gracias al cual se puede crear descendencia.

Esta normalidad creciente que (afortunadamente) se va abriendo paso hace que florezca una amplia gama de productos y conocimientos que acercan a la mujer menstruante a su propio bienestar. Las compresas y los tampones están perfectamente integrados en nuestras vidas, como también empieza a estarlo la copa menstrual; un objeto que ayuda a recoger la sangre menstrual sin sufrir los incómodos derrames que no evitan las compresas. Los blogs y otras páginas webs de información acerca de la menstruación hormonal son cada vez más numerosos, y ayudan a normalizar este proceso femenino al mismo tiempo que ponen al alcance de todos información útil y necesaria sobre la menstruación femenina.

Entender que la menstruación tiene únicamente un componente biológico podrá ayudarnos a situar a la mujer en la igualdad que merece y a evitar seguir perpetuando ideas y pensamientos que favorecen al micromachismo y a la falta de oportunidades de la mujer respecto al hombre. El conocimiento científico es el único contrastado científicamente, por lo que es el único al que deberíamos atender con total seguridad y garantías de fiabilidad.

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